Students Mentoring

¿Te has planteado nunca un programa de mentoring para tu hijo o hija?

¿Por qué deberías hacerlo? Porque solamente desde una perspectiva holística, -que comprenda intelecto, cuerpo y emociones-, podemos ayudar a un niño que parece que no tira o que no se interesa por nada o que, aún peor, parece estar en contra de todo.

Nuestros hijos tienen intereses y capacidades. Y, como padres, deberíamos facilitar que puedan descubrirlas “ayudándolos a mirar”, frase de Eduardo Galeano en El libro de los abrazos. Igualmente deberíamos estar atentos para detectar los obstáculos que se interponen entre sus capacidades y el reconocimiento y la actuación de las mismas: ¿miedo? ¿vergüenza? ¿timidez? ¿culpa?

El Mentor, una figura diferente a los padres, y una figura que vas más allá del desgraciadamente todavía en gran medida profesor tipo que sólo pone las notas, es la clave. ¿Probemos?

En la Odisea, Homero cuenta que Ulises confió a su amigo Méntor la preparación de su hijo Telémaco para ser el próximo rey de Ítaca ya que él debía ausentarse a Troya. Méntor se convirtió así, durante los siguientes veinte años, no sólo en el maestro de Telémaco sino también en su consejero fiable, su modelo de inspiración y en una fuente de estímulo para los retos a abordar para que Telémaco llegase, en un futuro, a ser un rey bueno, sabio y prudente.

Como el Mentor de la Odisea de Homero, los profesores de hoy deberían poder ser Mentores Educativos, es decir una suerte de consejeros o acompañantes que guiaran el aprendizaje de sus alumnos tomando como un punto importante de partida los conocimientos, intereses y habilidades actuales de éstos.

El Mentor debe rebosar ilusión por la aventura de aprender y por la aventura de educar-enseñar. Porque solamente así será posible que nazca la confianza y la complicidad entre Mentor y alumno. Y porque es así como nace la admiración del alumno hacia el Mentor, una admiración que conlleva el propósito de emularlo, de tomarlo como guía o modelo.

Un proceso de mentoring va más allá de la visión intelectual del aprendizaje. Es un proceso holístico que comprende las dimensiones, físicas o corporales, emocionales y espirituales.

Desde el clima de confianza y aprecio por el alumno, el Mentor propone preguntas, diálogos, investigaciones y experimentaciones para que el alumno se convierta en protagonista de su propio desarrollo, no sólo intelectual, sino también personal y emocional, el trípode necesario para que éste pueda caminar hacia su propia autonomía y tomar la iniciativa de su proceso de enseñanza-aprendizaje.

En resumen, el Mentor proporciona información y acompañamiento en los momentos de transición personal y escolar. El Mentor desarrolla procesos de aprendizaje para que el alumno adquiriera competencias más eficaces, posibilitando la transferencia del aprendizaje a diferentes ámbitos de su desarrollo intelectual, personal y social. El Mentor potencia la orientación y el asesoramiento al alumno, con el resultado de mejorar la autoestima, el compromiso, la colaboración, la participación y las relaciones de su mentorizado.

Ponte en contacto conmigo para llevar a cabo un Assesment del punto de partida de tu hijo o hija en sus distintos aspectos: cognitivos, emocionales, habilidades, intereses, relaciones, etc… Y para valorar cómo abordar un plan de largo recorrido con distintos retos anuales. O un primer plan anual con distintos retos trimestrales.

Soy coach, madre, formadora en Institutos y también para adultos y empresas. Estoy formada en didáctica con el doctor Saturnino de la Torre y también por el Master para dar clases a ESO y Bachillerato. Tengo pasión por igual por las ciencias y las letras. Y lo más importante: creo en la humanidad y se me eriza la piel cuando veo cómo un niño o niña supera un escollo personal o descubre alguna maravilla del universo.

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